En el derecho procesal, la seguridad jurídica es un pilar inquebrantable. Una vez que una sentencia judicial adquiere el carácter de firme o ejecutoriada, produce el efecto de cosa juzgada , impidiendo que el asunto vuelva a ser discutido. Sin embargo, ¿qué ocurre cuando esa certeza se ha obtenido mediante fraude, engaño o la vulneración grave de la verdad? Para solucionar esta colisión extrema donde el valor de la "justicia" debe anteponerse al de la "seguridad jurídica", el