Para muchos funcionarios públicos y municipales que gozan de la calidad de titulares (de planta), surge a menudo un profundo dilema vital: la necesidad de trasladarse a otra ciudad por motivos de reunificación familiar, salud o simple cambio de vida, frente al temor de perder los años de antigüedad, la estabilidad laboral y la carrera funcionaria que tanto les ha costado construir. Renunciar a un cargo de planta para aventurarse a buscar un nuevo nombramiento en otra instituc