Para los funcionarios públicos y municipales que se desempeñan como tesoreros, cajeros, jefes de finanzas o encargados de adquisiciones, el trabajo diario implica una enorme responsabilidad: el manejo directo de los recursos del Estado. Sin embargo, muchos de estos trabajadores desconocen que un error contable, la pérdida de un documento o el faltante en una caja chica no solo acarrea un sumario administrativo o un despido, sino que pone en grave riesgo su propio patrimonio p