Un comprador adquiere un predio rural. El certificado de hipotecas, gravámenes y prohibiciones viene limpio. Meses después llegan las cuadrillas, se levantan torres de alta tensión y una faja de seguridad parte el potrero en dos. La respuesta habitual —"demande el saneamiento de la evicción"— es equivocada. La vía correcta es otra, y tiene tres frentes que conviene no confundir entre sí. I. Por qué el Conservador no advirtió nada La Ley General de Servicios Eléctricos —DFL Nº