Una sentencia judicial no se agota en anunciar quién gana y quién pierde. Es el acto por el cual el tribunal fija los hechos que estima demostrados, explica el derecho que aplica y resuelve las pretensiones sometidas a su conocimiento. Su redacción condiciona la inteligibilidad de la decisión para las partes y permite controlar, por las vías impugnatorias previstas en la ley, que el razonamiento no sea arbitrario.¹ La forma de una sentencia importa porque la decisión jurisdic