Usted compró un departamento. Es dueño de su departamento, sí. Pero también es dueño, junto con todos sus vecinos, del terreno, de la fachada, del techo, del ascensor, de las cañerías, del portón y del pasto. Y eso último es lo que complica la vida. Porque de su departamento decide usted solo. De lo otro, no. De lo otro se decide en conjunto, con reglas, con quórums, con actas y con plazos. Cuando esas reglas no se conocen, aparecen los problemas que vemos todas las semanas e